Sobre el bloqueo emocional.

Todos hemos sufrido con el bloqueo, a veces las ganas de sacar algo de tu sistema se mezclan con la frustración y el deseo de perfección. Nunca he tenido problema con sobreponerme a ello, de hecho creo que dejar que mi mente descanse y consumir contenido (series, películas, libros, cómics,…) perteneciente al género del que estoy escribiendo, me ayuda a inspirarme para seguir.

Acabo de terminar de vomitar mi primer novela. Así como suena: tengo un documento escrito a mano y otro tanto en la compu sin formato y con muchísimas fallas. Lo hice porque me urgía acabarla y también porque tenía miedo de que se me olvidaran algunas escenas clave que había ideado desde la primera escaleta. Todavía no sé si fue una buena o mala estrategia pero algo me sucedió al terminar: tuve un bloqueo emocional a la hora de corregirla. Fue muy extraño, las palabras están en la hoja y solo tengo que releer y cambiar donde sea necesario pero me fue emocionalmente difícil sentarme a trabajar. Llegué a la conclusión de que se trataba de alguna especie de bloqueo. Pasé por una montaña rusa de emociones sin entender por qué. No es que el trabajo estuviera terminado, simplemente lo saqué de mi sistema para agilizar el proceso de escritura. Por alguna extraña razón me sentía de luto como si ya hubiera dejado a estos personajes atrás. Me tomó un tiempo pero logré superarlo:

  1. Releí. Para volverme a motivar, me senté unos días a releer la novela tal cual estaba. Con un esfuerzo sobrehumano no hice correcciones a los primeros capítulos, era importante para mí entender que el camino que seguían mis personajes merecía un final digno y para lograrlo tenía que darle un orden a lo que faltaba.
  2. Objetivos semanales. En un mundo perfecto, podría cumplir con metas diarias de escritura. No siempre se puede y no hay nada malo en eso. Lo que más me ha funcionado son los objetivos semanales. Cada semana me proponía revisar dos capítulos mínimo. Aunque suena poco, el avance se ha hecho gradual y mi ansiedad ha bajado de nivel.
  3. Re-escribir. Hubo muchas cosas que empezaron a cambiar cuando comencé a revisar mi vomitada. La verdad me sorprendí, no porque escriba perfectamente a la primera (y todo el que te diga que nunca se equivoca en el primer tratamiento, miente), sino que creí que la historia ya estaba lista. Hubo personajes que cambiaron de rumbo y capítulos que eliminé. Fue curioso ver como ciertas cosas ya no quedaban con el desarrollo.
  4. Ir a un taller. Cada semana tengo una entrega “oficial”, necesito esa presión externa para cumplir conmigo misma. Es muy fácil procrastinar cuando se trata de un proyecto personal. La presión externa me ayuda a crear un compromiso no solo conmigo, sino con mi mentora y compañeros de taller. Me ha ayudado mucho asistir a un espacio donde la crítica es constructiva y ver las reacciones de los que me leen, ha resultado muy valioso.

Siempre he sabido que las historias tienen vidas propias, que los personajes te van guiando y que lo mejor es dejarte llevar. Esta novela ha sido una gran labor y el hecho de que solo me faltan 10 capítulos por revisar es una gran victoria. No me molesta lo mucho que ha evolucionado, al contrario, no sabía que esta historia tan compleja estaba dentro de mi.

1 comentario en “Sobre el bloqueo emocional.”

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